Archivo de la categoría: Metáforas para crecer.

El vacío con una puerta para activar tu prosperidad.

Hace unos años atrás, inquilinos que habitaban mi departamento por ese entonces se llevaron tres cajas de libros que tenía, los había puesto en cajas porque no podían estar en mi cuarto y por ese entonces también decidí estudiar por completo el tema de la psicología pero siempre me daba unas entrañables revisadas a esos libros que tenía en las cajas, eran novelas algunas autografiadas y con dedicatoria, de memorables escritores peruanos y otros libros de auto superación que fui coleccionando sin leer ninguno por completo.

Las calamidades pueden ser causa de crecimiento o despertar” dijo el maestro. Y lo explico del siguiente modo:
“Había un pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un arbola que se alzaba en medio de una enorme llanura desértica. Un día, una ráfaga de viento arranco de raíz el árbol, obligando al pobre pájaro a volar cien millas en busca de un nuevo refugio…Hasta que llego a un bosque lleno de árboles cargados de ricas frutas”
Y concluyo el maestro: “Si el árbol seco se hubiera mantenido de pie, nada hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y hacerse a volar”.

Ley del vacío fértil

¿Tienes el hábito de guardar cosas inútiles?, creyendo que un día (no sabes cuándo…Vas a necesitarlas?

¿Tienes el hábito de guardar ropas, zapatos, muebles, utensilios domésticos y cosas que ya no usas desde hace tiempo?

¿Y dentro tuyo?

¿Tienes el hábito de guardar resentimientos, rencores, tristezas y miedos?

¡Si tú casa esta desordenada y llena de objetos que no utilizas!

¡Esto va contra tu prosperidad!

Es preciso que dejes un espacio, un vacío, para que cosas nuevas lleguen a tu vida.

Es preciso que te deshagas de todo lo inútil que hay en tu casa y en tu vida, para que la prosperidad llegue.

La fuerza de ese vacío es lo que absorberá y atraerá todo lo que deseas.

Mientras estés material, o, emocionalmente cargado de sentimientos y cosas viejas e inútiles, no tendrás espacio para nuevas oportunidades…

Los bienes necesitan circular.

Limpia los cajones, los armarios, el garaje.

La actitud de guardar un montón de cosas que no utilizas, solo encadena tu vida.

No son los objetos los guardados los que estancan tu vida, sino el significado de la actitud de guardar.

Cuando se guarda o se acumula cosas que no se usan, se considera la posibilidad de falta, de carencia…

Con esa idea, le estás enviando dos mensajes a tu cerebro y al Universo…

1º. Que no confías en el mañana.

2º. Que piensas que lo nuevo, lo mejor y la abundancia, no son para ti.

Por eso te encuentras bien guardando cosas inútiles.

En diversos estudios y libros podemos encontrar la frase de:

Las telarañas de tu hogar, son tus telarañas mentales.

Por esa intuitiva razón libérate de lo que ya perdió valor por el paso del tiempo.

Regalos de personas que ya han desaparecido de tu entorno.

Deja entrar lo nuevo a tu casa…

Y dentro de ti mismo-a.

Practica la ley del vacío fértil y deja que la prosperidad, el amor y la paz lleguen a ti.
O deja que te roben lo que ya no utilizas.


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LO QUE DEBA SER SERA”

 

“Cuando un suceso interno no se hace consciente, entonces acaece externamente como destino; es decir: si el individuo se mantiene unitario y no hace conscientes sus antítesis internas, entonces el mundo tiene que representar ese conflicto y quedar partido en dos”.

(C. G. Jung, Aion)

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¿Quién escribe el destino? ¿Somos marionetas del destino? O ¿controlamos nuestras vidas?

Cada día avanzamos en nuestra vida, inocentemente, mientras la trama se va entrelazando, mientras el destino se va configurando…

Podemos cambiarlo, pero tarde o temprano, el destino viene a buscarnos….

El destino es como un ejército de hormigas laboriosas. Miles de hormiguitas haciendo su parte del trabajo. Uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se va configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino. Cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos.

El destino es una gran chef que mezcla los ingredientes preparando el plato que tiene para nosotros. Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas. Dormimos, amamos, trabajamos o cantamos ajenos a los que el destino escribió para nosotros…

¿Quien escribe el destino? ¿Nosotros? ¿Alguien? ¿Un dios? ¿Varios? ¿Nadie? ¿Todo es azaroso?. Nos sentimos artífices, alquimistas. Nos creemos dioses poderosos e invencibles, y solo somos marionetas del destino…

En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se va armando. Avanzamos inconscientemente mientras la trama se va entrelazando de forma misteriosa, un mecanismo de relojería asido por el destino. Aunque corramos en la dirección contraria no se puede escapar, porque no somos nosotros lo que vamos hacia el destino, sino este el que viene a buscarnos tarde o temprano…

El destino es como un señor muy viejo y sabio, es un profesional de todas las profesiones. El destino a veces es realista, urde y entrelaza la trama con pericia. Como buen guionista pone personajes en el momento y en el lugar indicado que permite que la acción avance hacia donde él quiere que avance. Así escribe el destino, dando giros a la historia permanentemente.

El destino es un gran ingeniero. Hace grandes construcciones, joyas de ingeniería. Con paciencia milenaria construye castillos inmensos. Cuida cada detalle, encaja las piezas con precisión, pero, el destino construye sus castillos con cartas de mesa. Una mala movida, una sola carta que se saque y el castillo colapsa.

El destino es estratega. Mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe cómo dar su golpe certero…

El destino es como un superhéroe con poderes ilimitados, puede todo. Puede con todo. Pero como todo superhéroe tiene una debilidad, y la debilidad del destino, son las acciones humanas. Eso, es lo único que puede cambiarlo como una simple piedrita verde puede debilitar a Superman, lo único que puede cambiar el destino, son las acciones humanas…

Las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar el destino, o ir finalmente a su encuentro, pero en definitiva, lo que deba ser, será.

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¿Cuánto pesa un vaso?

“Un conferencista en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.”

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua.
Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.
Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”

Acuérdate de soltar el vaso”

Ahora pregúntate ¿hace cuánto que tienes entumecido el brazo?

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